sábado, 24 de diciembre de 2011

Y el ángel consiguió sus alas


Fotograma de la película ¡Qué bello es vivir!

Una de las cosas que me gustan de estas fechas es tener la oportunidad de volver a ver el clásico cinematográfico de Frank Capra ¡Qué bello es vivir! Este hermoso cuento de Navidad protagonizado por James Stewart y Donna Reed sobrevive en el tiempo, aunque bien es cierto que, como afirma Manuel Márquez en su crítica, la película "es una auténtica oda a la bondad, a la supremacía de los valores morales positivos en la definición de la condición de una persona, y, sustentada en tal tesitura, exhibe, sin la más mínima ambigüedad, un retrato del mundo y sus gentes en el que no hay cabida alguna para matices éticos o espirituales que puedan enturbiar su mensaje de fondo: ahí radican todas sus miserias y grandezas, al menos desde el punto de vista temático (o ideológico)."

"Atención: brindo por mi hermano George, el hombre más rico de la ciudad".

Pese a las debilidades ideológicas que puedan encontrase en la película, me quedo con un mensaje para el que no encuentro contraargumento alguno: ningún hombre es una fracasado si tiene amigos.

Y traigo aquí las últimas secuencias del filme.


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