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sábado, 18 de febrero de 2012

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore



The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore, el corto de animación creado por el autor e ilustrador William Joyce y el co-director Brandon Oldenburg, es una pequeña alegoría llena de humor sobre aquellos que dedican su vida a los libros y cómo estos les devuelven todo el amor y los cuidados recibidos. 
Inspirada en historias como El mago de Oz, personajes como Buster Keaton y hechos reales como el Huracán Katrina, los autores han creado un cuento, nominado en la categoría de mejor cortometraje de animación en la próxima edición de los Oscar, que también dispone de su aplicación para iPad.
  

Aquí podéis disfrutar de esta historia:
 
 

Más información:

domingo, 5 de febrero de 2012

El hilo de Ariadna


Aunque ya hace algún tiempo que descubrí este libro, siempre acabo releyéndolo una y otra vez. Por esa razón he considerado oportuno hablar aquí de El hilo de Ariadna, un libro de Javier Sobrino, ilustrado por Elena Odriozola, y publicado en español por Thule Ediciones en 2006.
Después de muchas lecturas, creo que uno de los valores de este álbum ilustrado reside en la sobriedad que caracteriza a sus ilustraciones a dos tintas sobre fondo blanco. Esa austeridad gráfica lleva al lector a centrar su atención en la pequeña protagonista: Ariadna. 


© Elena Odriozola

Gracias al hilo que la niña desenrosca y a las formas que este toma, Ariadna entrará en el bosque, se columpiará sobre la ciudad, caminará como una funambulista buscando el equilibrio para no caerse al vacío, y vivirá otras aventuras, antes de volver a casa.


© Elena Odriozola
Asimismo, considero de especial interés la reinterpretación que el autor hace del mito de Ariadna y cómo traslada a los diferentes personajes y elementos propios del mito a un entorno infantil. De esta forma, el minotauro no es más que un padre gruñón que en seguida se arrepiente de haber reñido a su hija, el laberinto es la ciudad frenética que nos rodea, y el hilo otorga a Ariadna el sosiego propio del juego infantil en un proceso que la prepara para la vuelta a casa y la reconciliación con el padre.
Seguramente me dejo en el tintero otros aspectos destacables del libro. Pero como no hay mal que por bien no venga, ya tengo excusa para una nueva lectura.

domingo, 29 de enero de 2012

La invención de Hugo Cabret


Cartel promocional de la película La invención de Hugo (2011). Martin Scorsese

El próximo 24 de febrero se estrena en las salas de cine de nuestro país la película La invención de Hugo, dirigida por Martin Scorsese. Se trata de la adaptación cinematográfica de la novela juvenil de Brian Selznick La invención de Hugo Cabret publicada en español por SM en 2007.

La invención de Hugo Cabret. (2007) Brian Selznick. Madrid. SM
Con un lenguaje cinematográfico construido mediante un perfecto diálogo entre texto e ilustraciones, que acerca al libro a la novela gráfica y al álbum ilustrado con una impecable solvencia, Briaz Selznick nos ofrece una historia que encaja perfectamente con el canon de las novelas de crecimiento y que, al mismo tiempo, rompe con los recursos narrativos clásicos. Y ese es precisamente su punto fuerte.
Asimismo, el libro recoge de forma documentada múltiples referencias a la historia del cine que enriquecen su lectura.
Mientras llega la película, podemos ir abriendo boca con el tráiler promocional de la misma:


A los que no hayan descubierto todavía el libro les recomiendo que no dejen de leerlo porque, aunque todo hace suponer que podremos disfrutar de una gran película, estoy segura de que, como pasa con los buenos libros, la versión cinematográfica nunca sustituirá a la versión en papel de esta historia.

sábado, 26 de noviembre de 2011

De la Alta y la Baja cultura


Cartel promocional de la película Harry Potter y la Piedra Filosofal

Es un hecho que cualquier reflexión que hagamos sobre la formación del lector literario vendrá acompañada del eterno debate sobre la Alta y la Baja cultura. En esta ocasión, traigo aquí una modesta aportación crítica creada a partir de la lectura del siguiente artículo.


A partir de los diferentes temas abordados en el artículo a cerca de la literatura juvenil se pueden retomar algunos de los asuntos más discutidos en torno a la producción y recepción de libros para jóvenes.
El nuevo lector adolescente, como resultado de una educación sentimental cuyos principales referentes culturales han sido adquiridos a través de la cultura de masas, se ha incorporado a un mercado de consumo globalizado donde el libro se ha convertido en una mercancía más. El sector del libro ha reaccionado rápidamente ante las nuevas circunstancias y ya no se dirige al mediador adulto (el maestro o el padre) sino a su lector final. Sin embargo, el adolescente sigue siendo un lector en formación que “sigue necesitando (...) la tutela de un experto”[1]. Es cierto que estos libros que no forman parte del “canon” literario aglutinan a los lectores fuera del ámbito escolar, donde la función del mediador está más presente, aunque pueda verse reducida al papel de consejero. Por otro lado, es en el espacio escolar donde el lector podría extraer todos los significados de esas narrativas complejas de las nuevas lecturas adolescentes que les proponen las editoriales. Antonia María Ortiz Ballesteros[2] nos da las claves para llevar la lectura al aula y contribuir a la educación lectora. Son las siguientes: la interdisciplinariedad, la intertextualidad y la literatura comparada; y la relación de la lectura con otros códigos.  Así, con la lectura de la saga de Harry Potter se pueden trabajar en el aula la tradición anglosajona de seres fantásticos y de la noche de brujas, el mundo de la magia desde la leyenda del Rey Arturo y el Mago Merlín, la mitología grecolatina y la tradición alquímica. De esta manera, se podrían presentar a los estudiantes toda una serie de referentes comunes de la tradición occidental canónica a partir de una serie de libros no admitidos por el canon. Además, si se trabajara con las películas, estaríamos ante un ejemplo de cómo un producto de la cultura de masas es transmisor de la Alta cultura.

Llegados a este punto en el que hemos entrado de lleno en el debate sobre qué son la Alta y la Baja cultura, me gustaría hacer una reflexión de cómo determinadas manifestaciones culturales consideradas como pertenecientes a la cultura de masas, son producto del bricolaje o bricoleur, siguiendo la terminología del antropólogo Lévi-Strauss, de referencias de series televisivas, películas, cómics y también de obras literarias. De igual modo, querría demostrar que responden, al igual que las formas culturales de la tradición, a un nuevo afán de explicar el orden del mundo. 


Para hacer esta reflexión me centraré en el caso de la serie televisiva Lost (2004-2010). Gemma Lluch expone en su artículo qué recursos narrativos han sido trasladados de la serie a la literatura juvenil. En mi caso, intentaré exponer las deudas que ha contraído la serie televisiva con la cultura canónica. Para ello, he seguido el análisis que el profesor de antropología Manuel Delgado hace de la serie en su bloc, en el post titulado “Deconstruyendo Lost. La isla como puente y como frontera”, donde sistematiza las referencias de la Baja y la Alta cultura que están en el argumento y en la ideología de la serie. Como he apuntado antes, me interesan en este caso las relaciones que establece con la Alta cultura.


En este sentido, Manuel Delgado apunta la influencia de novelas como La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, La invención de Morel de Adolfo Bioy Casares, Él péndulo de Focault de Humberto Eco, El señor de las moscas de William Golding y La isla misteriosa de Julio Verne. Si bien es cierto que de estas obras literarias se extraen muchos de los elementos propios de la narrativa de aventuras como el aislamiento de los personajes en un determinado lugar, normalmente en una isla, o el enfrentamiento encarnizado y brutal entre los personajes por la supervivencia; el antropólogo va más allá, para encontrar las fuentes ideológicas de dónde bebe el significado profundo de la serie. Se trata de una interpretación espiritual que nace de la convivencia de varias líneas de pensamiento místico, como el neognosticismo y el neoorfismo, propios de los años 60. Estas líneas de pensamiento son herederas, a su vez, de la tradición cristiana y de la mitología griega. De toda esa tradición se nutre la serie en el planteamiento de los personajes protagonistas como principios antagónicos (el Bien frente al Mal), y en la condición de la isla como umbral entre tres mundos: el Cielo, el Infierno y el mundo de los vivos. En la figuración de la isla como ámbito fronterizo reside toda una tradición que ha creado diversas formas de antesalas al mundo de los muertos. Manuel Delgado apunta las principales referencia en su post: el Antepurgatorio de La divina comedia de Dante (1321), el Limbo de las Vanidades de El paraíso perdido de John Milton (1677); y el Mundo de los Espíritus en Del cielo y del infierno de Emauel Swedenberg (1758).
Asimismo, se pueden establecer puntos de conexión entre la imagen del Purgatorio ofrecida por la serie y por toda la tradición que la precede. Desde un enfoque interdisciplinario, esos paralelismos pueden llevarnos a tratar la siguiente cuestión ideológica, de raíz cristiana: qué puede hacer el hombre, en vida, para ganarse la salvación eterna. De igual modo, se puede plantear un problema histórico. Según la tradición cristiana, quien puede otorgar la redención es Dios y la Iglesia es su administradora en la tierra. La falta de transparencia en su gestión sobre las indulgencias para ganar la salvación se convirtió en un elemento de denuncia de la Reforma.
En conclusión, un examen pormenorizado de Lost nos ofrece la posibilidad de un viaje cultural a través de la mitología griega y la tradición cristiana, y establece puntos de enlace con la historia de la Iglesia Católica y la historia universal. Sin olvidar los elementos que recoge de los clásicos juveniles. Tal vez se podrían estudiar algunas de estas referencias históricas y culturales a partir del visionado de un capítulo de la serie en el aula.
Por tanto, si podemos encontrar todas estas huellas de la cultura canónica en Lost y las series televisivas ofrecen a su vez recursos narrativos que las obras literarias adoptan para ganar ritmo y captar el interés de los lectores, ¿no podríamos plantearnos que estamos ante una relación de retroalimentación? Es decir, la serie de televisión se alimenta de referencias de la Alta cultura que llegan al espectador a través del lenguaje audiovisual, mientras que ese discurso televisivo, reconocido como Baja cultura, es adoptado por la literatura. Por otra parte, he realizado un pequeña búsqueda en los bloc y foros en internet y he podido concluir que los espectadores reconocen esas referencias propias de la tradición clásica en Lost. Tengo la impresión de que una investigación más exhaustiva ratificaría mis conclusiones a este respecto. Así las cosas, considero que es un acierto que las nuevas narrativas audiovisuales partan de la tradición para crear ficciones con un trasfondo ideológico, que llegan al público adolescente y al público en general, gracias al ritmo y al efectismo propio del lenguaje audiovisual.





[1] Ortiz Ballesteros, Antonia María (2007): “Más allá de la animación lectora: la formación lecto-literaria de los jóvenes” CLJI Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil, Nº 205, Barcelona, p. 29.
[2] Op.cit., p.31.

sábado, 4 de junio de 2011

Al final


En el álbum ilustrado de Silvia Nanclares y Miguel Brieva, titulado Al final,  y publicado por Kókinos en 2010, la acción narrativa comienza cuando la protagonista se da cuenta de que ha olvidado las llaves de casa. En un primer momento, reacciona como cualquier niño. Se sienta en la puerta de casa y busca cómo matar el tiempo hasta que lleguen sus padres o alguien que le pueda abrir. Se come una manzana, juega con unas ramas, pinta, hace el pino, hasta que llega a sus pies una pelota roja que la conduce a la puerta donde comienza, como una nueva Alicia, su aventura en un mundo de maravilla.



En el desarrollo del argumento, son claros los referentes a la obra de Carroll, pues nuestra niña atravesará un bosque mágico pero lleno de peligros, bajará a través de una madriguera a una casa habitada por seres fantásticos y será invitada a merendar por un extraño caballero dieciochesco. Asimismo, la recreación de la ballena en la que la protagonista entra con sus compañeros de viaje es heredera de la ballena creada por Collodi en Pinocho.
La representación de ese universo de fantasía que convive con la realidad, se caracteriza, asimismo, por los motivos humorísticos, continuadores de una tradición literaria infantil que apuesta por la comicidad y el absurdo. Así, al leer los mensajes escritos sobre los  tiradores de la puerta (“pase sin llamar” y “llame sin pasar”) reconocemos el legado de obras maestras del disparate, como las arriba mencionadas.
Llegados a este punto, podemos concluir que la intertextualidad es uno de los rasgos que definen la estructura narrativa del libro.





Antes de iniciar el viaje propiamente dicho, la protagonista de nuestra historia entra en la casa y llega a una terraza desde la que ve “el cielo y casi todos los tejados”. El lector comparte con la niña esta perspectiva que la ilustración desarrolla en una doble página. Y, ¿qué es lo que vemos?
Vemos una ciudad de cemento, caótica, sin sentido. Una carretera colapsada de coches que van “a ningún sitio”. Altísimos edificios, fábricas, casas pobres hacinadas y edificios convertidos en contenedores de residuos. En conclusión, los efectos devastadores de la sobreexplotación de los recursos naturales y del desarrollo tecnológico e industrial sin medida. La denuncia de esa realidad tiene una forma de expresión textual en estas páginas a través de lemas como “Calentando la tierra” y “Viva el progreso”. De igual forma, en ese paisaje encontramos nuevos mensajes de crítica a la sociedad de consumo como “Cómpratelo todo”, “Just don’t do it”, en clara alusión a una marca de productos deportivos; o “Ahora compre nada”, que nos recuerda que la publicidad solo vende ilusiones que se desvanecen como el humo. Por último, también hay mensajes que  exhortan a la niña, como a todos los ciudadanos, a no pensar por sí misma y a dejarse oprimir por los valores de la sociedad capitalista: “Sé una niña buena”, “Vuélvete a casa”, “Aún estás a tiempo”, “Pórtate bien”. El conjunto de toda esa realidad que nuestra protagonista observa desde la terraza la convierte en una Alicia urbana del siglo XXI. De la terraza baja un tobogán y la niña se lanza por él iniciando así realmente su viaje.
 
 

La aventura que emprende esta Alicia del siglo XXI es un periplo a través de un mundo maravilloso donde, a modo de viaje iniciático, encuentra una alternativa a la realidad que la rodea: el mundo de la imaginación.
Nuestra Alicia del siglo XXI realiza un viaje iniciático por un mundo maravilloso como respuesta a las circunstancias externas que le niegan la posibilidad de volver a casa, a su hogar. Pero, ¿de qué tipo de hogar estamos hablando? ¿Es posible encontrar un hogar en un mundo adulto caracterizado por un orden opresor y arbitrario? Ante esa realidad, el periplo por un universo de fantasía se convierte en un proceso de búsqueda. Durante la aventura vence sus miedos y se comporta con seguridad y autonomía. Por tanto, cuando vuelve a casa el cambio en ella ya se ha obrado y ahora es una niña más madura y también más feliz, que ha encontrado un hogar propio en la capacidad de su imaginación, frente un mundo gris y de mentalidad estrecha.
(Este texto es un estracto del análisis que realicé de este álbum en el curso de Literatura Juvenil, dentro del Máster en Libros y Literatura para Niños y Jóvenes de la Universitat Autònoma de Barcelona.)